Suicidio
Por María
Graciela Argüelles
Era un
domingo soleado como otros.
Ella se
estaba preparando para su caminata. Su marido se acababa de ir. De repente la
invade un pánico, una desesperación que no puede resistir. Trata de pedir ayuda
pero todo se le nubla. Gritos desesperados salen de su garganta. Finalmente
abre al ventanal que da al balcón y se tira. Al caer se le aparecen las
sucesión de balcones. No recuerda nada más, los vecinos la vieron salir
caminando. Lo próximo que recuerda es la ambulancia, el hospital, ruega que la
dejen morir. Sus familiares lloran junto a ella rogándole que no. La llevan al
quirófano y se despierta en la habitación rodeada de afecto. En ese momento
decide internarse en el neuropsiquiático. Esto lo escribe desde allí, a punto
de ser dada de alta. La angustia y el miedo y la falta de sueño la acompañan.
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