domingo, 21 de septiembre de 2014

Suicidio
Por María Graciela Argüelles
Era un domingo soleado como otros.

Ella se estaba preparando para su caminata. Su marido se acababa de ir. De repente la invade un pánico, una desesperación que no puede resistir. Trata de pedir ayuda pero todo se le nubla. Gritos desesperados salen de su garganta. Finalmente abre al ventanal que da al balcón y se tira. Al caer se le aparecen las sucesión de balcones. No recuerda nada más, los vecinos la vieron salir caminando. Lo próximo que recuerda es la ambulancia, el hospital, ruega que la dejen morir. Sus familiares lloran junto a ella rogándole que no. La llevan al quirófano y se despierta en la habitación rodeada de afecto. En ese momento decide internarse en el neuropsiquiático. Esto lo escribe desde allí, a punto de ser dada de alta. La angustia y el miedo y la falta de sueño la acompañan.

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