Metamorfo, tramoyista
Según la mitología y los conocimientos científicos del siglo XIII shapeshifting es la habilidad de transformarse físicamente adquiriendo otra forma, era por definición una facultad de la criatura mitológica, o sea mágica.
El concepto es muy antiguo y pertenece a la cultura universal, presente en las formas más antiguas de totenismo y chamanismo. Está presente en poemas épicos como La Ilíada, en el que el shape-shifting es inducido por una deidad.
Ahora, en el siglo XXII, se sabe con certeza que la existencia de los metamorfos excede la fantasía, son un realidad, sobre todo PH (post hecatombe). Cuando la humanidad estuvo a punto de desaparecer, hace 250 años, aparecieron subespecies humanas, poco definidas. Algunas muy dañinas, que fueron combatidas y obligadas a "auto-extinguirse". Otras inofensivas y aún simpáticas, comos los saphe-shifters. Éstos tienen la característica de cambiar de forma y no siempre a voluntad. Tienen la característica de cambiar de forma y no siempre a voluntad. En la mayoría de los casos lo hacen cuando están concentrados mirando una persona, animal u objeto. El cambio de aspecto los saca de ese ensimismamiento y al cambiar, generalmente, son objeto de burla y viven una vida miserable. Para presevarse no viven en grupos, no se acercan a los grandes conglomerados humanos y tienen especial cuidado en no convertirse en objetos, situación muy peligrosa, ya que no pueden salir de ese estado salvo que sean rescatados por un humano normal.
Mariano estuvo enamorado de Marisa, su compañera de escuela, de juegos, aventuras, desde la adolescencia. A lo 19 o 20 años empezó a sentir los primeros síntomas de que algo andaba mal. Tenía períodos de ensimismamiento y al consultar a su médico, éste casi le aseguró que iba camino a la mutación total e irremediable. No había nada que pudiera hacerse .
Fue así que se alejó de su familia, amigos y abandonó para siempre su prometedora carrera de físico antropológico. Tuvo vergüenza de confesárselo a Marisa y la dejó sin dar explicaciones. Ella por su lado se fue a Europa a terminar sus estudios de Ciencias Ocultas y ninguno de los dos supo más nada del otro.
Mariano vaga por las calles sin ser advertido por los demás. Lleva una existencia triste, solitaria, predecible. Se cuida particularmente de no acercarse demasiado a otro ser humano para no hacer el ridículo. Corre una broma muy cruel, que consiste en enfrentar al metamorfo con un espejo. En ese caso queda atrapado en su propia forma sin saberlo y sin adivinar porqué los demás se ríen a su alrededor. A menudo caen en una profunda depresión. Sólo les queda el suicidio. Para ello es fácil, consiste en acercarse a un objeto frágil, como por ejemplo un insecto y tomar su forma esperando tranquilamente la muerte. En otras ocasiones se enfrentan a un cristal y desaparecen hechos añicos.
Mariano está acostumbrado a la frustración y sólo les queda la resignación.
Un domingo de verano está paseando por una calle solitaria y a los le parece ver una foto de Marisa. Se acerca con cuidado hasta darse cuenta que se trata del anuncio de un nuevo libro de la mundialmente aclamada especialista en ciencias ocultas, la doctora Marisa Blanes. Mariano no supo si alegrarse o no. Por un momento pensó en la posibilidad de presentarse el día señalado y observarla a la distancia. Eso lo puso más triste aún. Sin darse cuenta se fue acercando cada vez más a la vidriera, hasta ver reflejada su imagen en el cristal, en el que se reflejada la foto de Marisa con total nitidez. Una suave brisa lo tumbó y terminó hecho añicos en la vereda. Nadie lo extrañó.
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