Habían atravesado la capa de nubes y un sol radiante bañaba
todo el interior del avión. Alicia se
preguntó qué hacía allí, con ese hombre, que ahora a 10000 metros de altura le
resultaba un desconocido. Había abandonado todo: hijos, marido, casa, posición
social, en pos de un…. De qué? Se preguntaba ahora. No lo quería responder,
sabía la respuesta: calentura, pasión, ambición, todo eso mezclado. Cómo pudo
ser capaz. En tierra todo estaba claro, ahora le parecía ridículo. Se quería
ir, quería bajar de aquella fortaleza volante. Una desesperación le corrió por
el cuerpo, un grito ahogado se le atravesó en la garganta. Quería morirse antes
de enfrentar los hechos. De repente una explosión. Alicia ya no hace preguntas.
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