viernes, 25 de octubre de 2013

Bosquecito

Caminito de hormigas. Adónde van? Muy alineadas, todas llevando una carga mucho más grande que su cuerpecito. Perro durmiento al sol. Estará soñando? Sueñan los animales? No importa. Se lo ve feliz. Bosquecito de pinos. Muy egoistas ellos, no permiten que crezca nada a su sombra. Lindo para caminar, crocante, crujiente. Lindo ruidito.
El sol se cuela por las ramas de los árboles, produce dibujitos en el suelo. Feitos ellos, por qué? Será por la falta de una geometría que los explique? o por la ausencia de la mitrada de un artista que sienta y no analice?
Silencio. No, silencio no, hay pajaritos que cantan o pretenden hacerlo, algunos muy bien, otros tendrán que seguir practicando. Silencio no, porque la ruta está cerca y las autos y camiones pasan raudos. Por qué tanto apuro? Será realmente apuro o es la costumbre de apurarnos y no preguntarnos para qué?
Yo misma recorro el bosquecito a paso rápido, casi sin mirar o escuchar. Me paro y ahi nomás a mis pies descubro plantitas de frutillas. Si frutillas, chiquitas, rojas, redonditas. Ni siquiera las toco, no vaya a ser que las moleste. Sigo parada y descubro unos helechos insolentes. Cómo se les ocurre ser más hermosos que los que venden en los viveros? A quién le pidieron permiso? Atrevidos. Con los árboles pasa lo mismo, erguidos derechitos, hamacándose tranquilamente, como si nada pasara. Acaso no saben lo mal que anda todo o lo saben y no les importa?
Me pregunto que me llevó a escribir esto. Le interesa a alguien? A mí me interesa? Sería má elegante si le sacara el signo de pregunta. Más elegante, pero menos sincero. El bosquecito hace mucho que está ahí. ahora lo recorro casi porque no me queda otro remedio. O camino por allí o por un camino polvoriento desangelado. También puedo ir por la vera de la ruta. No, decididamente no. Aburrido, ruidoso, peligroso.
Creo que tengo la respuesta: es una despedida. Dentro de algunos meses quedará atrás como tantas otras cosas. Una despedida y el preludio de una nueva etapa. Más tranquila, necesaria, sin las ansias juveniles y los entusiamos del apogeo de la vida.
Si es eso una despedida, sin melancolía, con la certeza de que la necesito. El bosquecito a mí no. No? Dejo la pregunta.
Por qué saqué la foto? Aparentemente estaba jugando con la cámara del celu. No, las fotos eternizan instantes y creo que necesitaba hacerlo. Bah, eternizar suena a demasiado. Documentar es más adecuado. Eso, o mejor registrar. Eso es, tener un registro objetivo de un lugar, un momento, una época. Ufa ya me puse pesada. Sepan perdonar, si es que alguien está leyendo esto. Estoy grande, soy una señora grande, como dice la diva de los almuerzos. Merezco sosiego. En realidad, no sé si lo merezco. En realidad, es natural que así suceda. Estoy tratando de darle una placidez que es más deseada que real.
Por el momento dejo aquí, me voy a caminar por el bosquecito. Sacaré unas fotos de otro lugar mágico: el arroyito y a lo mejor le dedico unas líneas. Chau.
Ezeiza, 25 de octubre de 2013

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