De chica, cada vez que preguntaba algo
inconveniente o fuera de lugar recibía la misma repuesta: lo vas a saber cuando
seas grande, te vas a enterar cuando te cases, sos muy chica preguntar eso,
etc, etc...
Crecí con el convencimiento que, cuando fuera
mayor, se develarían todos los misterios y secretos, y ya no tendría que
preguntar nada más. Por supuesto, no fue así, ni para mí ni para nadie. Al principio me dio
bronca, después cubrí todo con una mirada piadosa, no por buena si no por cobarde.
Me dediqué a la ciencia para tener respuestas y
certezas. Estaba equivocada, cada vez que la ciencia nos da una
respuesta, a cambio recibimos más preguntas y el proceso no cesa.
Será por eso que la ciencia avanza más rápido que la filosofía, la sociología, la política. El avance es muy desparejo por
eso el hombre al mismo tiempo que descubre una vacuna para el cáncer, desarrolla cien armas química. Por un lado se
salvan cientos de vidas con nuevos tratamientos, pero otras tantas se sacrifican en guerras estúpidas. La
economía todo lo valida y el señor dinero está por encima de todo y de
todos.
Cómo llegamos hasta aquí, cómo llegué hasta aquí. Será por las respuestas que me faltaron en la niñez.
Está el
mundo en su niñez y nadie contesta sus preguntas?
No lo sé. Creo que nadie lo sabe.
Elijo la esperanza y mientras tanto trato de
contestarme todas las preguntas. Banfield, septiembre 2013
No hay comentarios:
Publicar un comentario