Sala de velatorio. No hay nadie, solo el
féretro, unas velas.
Llega la Sra. A toda vestida de negro, con
un pañuelo negro en la cabeza, se persigna mientras se seca las lágrimas con un
pañuelito diminuto. Suspira y no deja de llorar. Murmura algo como una letanía
o una oración. Entra la Sra. B vestida con colores vivos, con un sombrero
llamativo. Llora sin disimulo y con sonoridad. Quedan una a cada lado del
cajón.
A: pobrecito, pensar que ayer estaba vivito
y coleando.
B: pobrecito, murió como un pajarito, sin
quejarse.
A: no somos nada.
B: no somos nada.
A: hoy estamos y mañana no estamos más.
B: no estamos más.
A: quien lo hubiera dicho.
B: no somos nada
A: hoy estamos y
B: eso ya lo dijimos.
A: lo dijimos.
Lloran las dos, se suenan la nariz
A: un gran hombre
B: un santo
A: buen marido
B: buen padre
A: excelente hijo
B: excelente hermano
A: excelente hermano
B: ya lo dijimos
A: ah
B: pobrecito
A: pobrecito
B: tenía sus cosas
A: dígamelo a mi
B: se lo estoy diciendo
A: toda una vida
B: toda una vida
A: eh?
B: digo toda una vida con él
A: cómo?
B: eso
A: que?
B: que lo aguanté toda una vida
A: qué está diciendo, él era mi marido!
B: no señora, el dssgraciado era mi marido
A: cómo se le ocurre, Juan era mi marido y
sólo yo le digo desgraciado.
B: José, se llamaba José!
A: usted esta loca, se llamaba Juan
B: la loca es usted, se llamaba José
A:????
B: ?????
A: no entiendo nada, éste es mi Juan, el
muertito de la sala 6
B: no señora, este es José y estamos en la
sala 4
A: la 6
B: la 4
A: allí hay un cartel, qué dice?
B: bien clarito, sala 3
A: ah, eh? Entonces no sos vos Juan, (se
acerca al cajón corre la mortaja y ve que no es Juan). Este no es mi muerto
(sale corriendo y persignàndose)
B: sos vos José? Lanza un grito al ver que no es. Se desmaya.
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